El agua dulce es un recurso esencial para la vida en la Tierra. No solo es esencial para la supervivencia del ser humano, sino que también sustenta ecosistemas enteros, permite el desarrollo de la agricultura y garantiza el bienestar de las sociedades. Sin este recurso, la vida tal y como la conocemos no podría existir.

A pesar de su importancia, el agua dulce representa solo una pequeña fracción del total del agua del planeta, y su distribución no es equitativa. Millones de personas alrededor del mundo tienen dificultades para acceder a una fuente segura de agua potable, hecho que acentúa las desigualdades y pone en riesgo la salud de muchas comunidades. Por ese motivo, su gestión ha de basarse en criterios de sostenibilidad y justicia social, para garantizar un acceso universal.

No podemos considerar el agua como una simple mercancía sometida a las leyes del mercado. Es un derecho fundamental y un bien común que ha de ser gestionado con responsabilidad con tal de asegurar su disponibilidad para las generaciones presentes y futuras. Esto implica políticas de conservación, eficiencia en el uso e inversiones en infraestructuras que permitan que toda la población, independientemente de su situación económica, tenga acceso a este recurso vital.

Preservar y gestionar adecuadamente el agua dulce no es solo una necesidad ambiental, sino también una responsabilidad colectiva para garantizar un futuro más equitativo y sostenible para todo el mundo.

Comunidad Minera Olesana Sccl. La gestión responsable de un bien común.

 

Joan Arévalo

 

Presidente