La responsabilidad social genera riqueza
Por economía social se entiende el conjunto de actores económicos que ponen los objetivos sociales por delante de la maximización del beneficio. La economía social entiende la empresa como una forma diferente de emprender a la economía de mercado sin que esto signifique en ningún caso renunciar a la eficiencia profesional y a la rentabilidad empresarial.
Cooperativas, mutuas, sociedades laborales, asociaciones, empresas de inserción, centros especiales de ocupación y fundaciones: las organizaciones que se engloban dentro del modelo social forman un movimiento significativo que contribuye decisivamente a la vertebración de la sociedad, a la cual aportan cohesión y riqueza económica.
Compartiendo valores
La economía social es motor de construcción de unas relaciones más transparentes, de una mayor confianza, de un necesario desarrollo local y, en suma, de una sociedad más equitativa. Objetivos que se consiguen gracias a los valores básicos que comparten las personas y organizaciones vinculadas a la economía social.
Son valores comunes la consideración de las personas por delante del capital, la inclusión social, el compromiso a favor del medio ambiente, la solidaridad y el esfuerzo para la generación de una ocupación de calidad. Además, hay que destacar la gestión participativa y democrática de las entidades, una práctica que es complementaria a la eficiencia y la rentabilidad empresarial.
Los actores de la economía social juegan un papel relevante en su contexto local, están implicados en el progreso de la comunidad y en clave estrictamente económica contribuyen a la estabilidad y al pluralismo de los mercados.
Por todo esto, las organizaciones de la economía social realizan una tarea responsable y comprometida: una apuesta por una sociedad mejor.
La economía social en el estado español
Más de 48.000 organizaciones, más de dos millones de puestos de trabajo y casi diez millones de ciudadanos asociados a alguna entidad. Las grandes cifras de la economía social en el Estado español revelan un sector heterogéneo que crece en peso y en influencia.
El año 2004, las empresas de la economía social consiguieron una facturación conjunta superior a los 87.000 millones de euros. En su conjunto, supuso una aportación ligeramente por encima del 7% del Producto Interior Bruto.
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