Entrevista a José María Aldecoa, presidente del Consejo General de Mondragón
“Otros no pueden, pero nosotros sí que podemos” afirma Aldecoa refiriéndose a la fuerza de las cooperativas y a la ventaja competitiva que supone contar con las personas, con “el protagonismo de las personas comprometidas”.
Barcelona, 29 de enero de 2009
¿Qué fuerza tiene el hecho de ser cooperativas para afrontar la crisis?
En las cooperativas el factor fundamental son las personas. En el resto de elementos, sea tecnología, sea mercado, sean procesos, sea la gestión económica, podemos ser iguales, mejores o peores que otros; pero ahí no tenemos una ventaja competitiva que podamos desarrollar y que no pueda ser copiada o desarrollada por la competencia. Pero hay un aspecto en el que otros no pueden y nosotros sí podemos, que es el compromiso y la implicación de las personas en el proyecto conjunto, el protagonismo comprometido de estas personas en el proyecto conjunto. Y esto mirando más al futuro que al pasado. En una economía globalizada, donde todo se copia y todo se traslada rápidamente, mantener una ventaja competitiva es muy complicado. Y ahí hay una ventaja competitiva que nadie, salvo las cooperativas, puede copiar. Esta es la gran ventaja: las personas y el protagonismo de las personas comprometidas.
¿Cree que el cooperativismo es modelo de futuro?
Clarísimamente. Yo diría más; la crisis es una demostración de que un sistema capitalista y ultraliberal globalizado no funciona. Creo que el cooperativismo, más que nunca, tiene sentido como una alternativa de un desarrollo sostenible del mundo, de la sociedad, de los proyectos empresariales. Considero un mundo más sostenible un mundo más igual, con la participación de las personas.
¿Tiene algún deseo para el cooperativismo catalán?
Hoy me he llevado una muy grata sorpresa al conocer más en profundidad a Clade de lo que lo conocía. Ya estuve con vuestra gente que me visitaron en mayo del año pasado, pero he tenido la ocasión de compartir una jornada con los responsables de las cooperativas del grupo Clade y esto, más que un deseo, es constatar una realidad, un potencial claro. Porque cooperativas hay en muchos sitios del mundo, pero grupos cooperativos no. Y el gran valor que aporta el grupo, en este mundo globalizado y competitivo, es ayudar a identificar los elementos no sólo de cooperación sino de intercooperación, para identificar elementos en común, para desarrollar sinergias, para desarrollar proyectos en común. En este sentido creo que el cooperativismo catalán tiene ventajas con respecto a otros, precisamente porque tiene una fuerza enorme con un proyecto como es Clade.
Este reflejo, ante la situación actual, de recurrir al Estado, de recurrir a las ayudas… ¿no le parece que hay que apelar más a la sociedad civil y a la responsabilidad personal?
Creo que hay que apelar sobre todo a la responsabilidad propia, porque tendemos siempre a buscar la solución o el causante del problema fuera de nosotros, sea el Gobierno, sea el sistema financiero, sean terceros países de bajo coste, sea la inmigración… Tampoco creo que sea correcto echar la culpa o buscar culpables o las soluciones en la sociedad en general. Creo que lo que hay que buscar es la solución en nosotros mismos. Nosotros como personas, ¿qué podemos aportar? Nosotros como conjunto, ¿qué podemos aportar? Y en este sentido, el sistema cooperativo permite, más que ninguno, el poder poner en común ese compromiso con la sociedad. Y también, ¿por qué no? reivindicar nuestra posición, nuestro valor y el reconocimiento, el compromiso de la sociedad con el proyecto cooperativo.
Quizás es una opinión particular pero da la sensación que MCC es poco visible fuera del País Vasco. Por la importancia que tiene a nivel español y mundial, ¿no cree que debería darse más a conocer?
Aunque el grupo Mondragón es un grupo cooperativo, dentro del grupo Mondragón hay cooperativas que, desde un punto de vista de imagen de marca y de posicionamiento de mercado, tienen su propia estrategia. Da igual si es Eroski, Fagor, Orbea, Danobat u Orona. Este campo corresponde a la relación puramente comercial y no hay que quitar fondo de comercio a ninguna de las marcas que están compitiendo en el mercado y se tienen que dar a conocer. Desde Mondragón nosotros nunca hemos hecho proselitismo del sistema cooperativo para darnos a conocer y vender la marca Mondragón. Simplemente no nos ocultamos, pero tampoco hacemos de esto una cuestión para vendernos como imagen de marca. Y esta es un poco la razón por la que no somos conocidos. Preferimos actuar hacia dentro y hacia la comunicación y la relación entre los cooperativistas que vender nuestra imagen hacia el exterior.